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No llores: 5 reflexiones acerca de esta frase

El tema de las emociones es algo peliagudo. Nadie, por lo general, nos ha enseñado a encauzarlas, a sentirlas, sin dejarnos llevar por ellas. Nos han enseñado a reprimirlas y a negarlas: “no se pega”, “no se grita”, “no llores” o “los niños grandes no lloran” y una serie de normas sociales relacionadas con las emociones.

Además, hemos aprendido a juzgarlas (¿la rabia es mala? ¿o lo que hace daño es la forma de expresarla al pegar a otra persona?) Pero, si yo no pego o no grito, porque hace daño a otra persona, tengo que saber cómo sacar esa energía que me crea las ganas de pegar o gritar.

Niño llorando
Imagen 1 – Niño llorando.

Como se suele decir, lo que la boca calla el cuerpo lo grita (nos ponemos enfermos). Lo mismo ocurre con el tema el llanto. La diferencia es que con el llanto uno no hace daño a nadie¡De hecho es una forma de liberar tantas emociones! ¡Y tan saludable! Por todo esto, comparto contigo algunos puntos de reflexión acerca de cómo gestionamos el llanto de los niños y el nuestro propio, porque está muy relacionado, por supuesto. No llores: 5 reflexiones acerca de esta frase.

“No Llores” Reflexión sobre esta frase.

Llorar libera.

Cuando uno llora, libera y se queda más a gusto que un arbusto. Sobre todo esos momentos en los que el llanto sale de muy adentro. Es un acto sanador. Y si llegan las ganas, mejor entregarse a ellas.

Puede durar unos minutos, liberamos y seguimos con nuestra vida. No hace falta engancharse y llorar el día entero ni entrar en modo víctima “mi vida va fatal”.

Los Niños no son Adultos.

Muchas veces comparamos nuestra actitud con los niños con la que tenemos con los adultos. Yo nunca le digo a una amiga mía que está llorando “no llores”, por tanto, no se lo digo a mi hijo ni a ningún niño. Pero si sí se lo dices a los niños, es probablemente porque a los adultos que lloran también se lo dices.

No habla tanto de la persona que llora, sino de la persona que presencia el llanto y cómo lo vive, si le incomoda y prefiere que se acabe. Por tanto es una ocasión estupenda para mirarnos un poco hacia adentro. En realidad, esto dice algo importante de nosotros, ¿qué emociones me produce el llanto de mi hijo? ¿Por qué necesito reprimirlo? ¿Me permito llorar cuando lo necesito?

No es cuestión de flagelarnos y juzgarnos, sino de ver lo que probablemente no hemos visto hasta ahora. Y es que la maternidad te pone delante muchas de las cosas que no has visto durante tu vida y te ofrece la posibilidad de encararlas y aprender de ellas.

Llorar no esta mal ni te hace menos que nadie.

Llorar no es algo que a uno le haga quedar por debajo de nadie, ni dar la razón a otro. A mí a veces me han consolado diciendo que “no llores, no merece la pena llorar”, en alguna situación laboral que para mí era estresante.

Sin embargo, para mí el llanto es la vía de escape del estrés. Y de hecho, mejor que sea así, porque el estrés es fácil que genere agresividad y por tanto, malas contestaciones, gritos… incluyendo ese nerviosismo físico por no sacar la emoción de manera constructiva hacia afuera. Llorar por algún conflicto con otra persona, no te hace ser más débil, de hecho, te hace valiente por permitirte hacerlo. Y habla del amor por ti mismo, ya que es algo que te beneficia a ti por encima de todo.

El llanto siempre significa algo.

Cuando un niño llora con ganas por algo que le ha ocurrido, entrar a juzgar si es importante o no, no nos lleva a ningún sitio. Sólo él sabe lo importante que es ese asunto o conflicto para él. Y probablemente, si está llorando, es porque tiene angustia y necesita liberarla. ¡Bien por él, todo fuera!

Como lidiar con el Llanto.

En lugar de reprimir el llanto diciendo “no llores”, podemos acompañarlo mientras ocurre, aportando cercanía y comprensión.

Como lidiar con el llanto
Como lidiar con el llanto

No hace falta que nos pongamos tanto en su lugar que nos identifiquemos demasiado con él. No es nuestro llanto, es el suyo, y desde nuestra posición le apoyamos. Y también me refiero al llanto de las rabietas que tanta paciencia nos hacen desarrollar.

Cuando un niño llora porque quería comer un trozo de bizcocho antes de comer y no le hemos dejado, está sintiendo frustración por no poder hacer lo que él quiere, que para él es algo muy importante. Es su autonomía y su capacidad de decisión.

Acompañar ese llanto, no es darle el bizcocho para que no llore, es comprender la situación y estar ahí al lado. Puede ayudar decir algo como “sí, yo entiendo que te apetecía mucho comer un trozo de bizcocho, cariño, pero como vamos a cenar ahora, no puede ser porque te llenas y luego no cenas la comida que te hace sentir bien” y, si se deja, lo podemos abrazar. Y si está enfadado y no quiere abrazo, no pasa nada. Le podemos decir “amor, entiendo que estás enfadado y no quieres que te abrace, llora lo que necesites y después si te apetece me ayudas a cocinar la cena”.

 

¿Qué te parecen las reflexiones que planteo? ¿Cómo gestionas tú el llanto en general?

Te invito a ser consciente de cuándo usas la frase “no llores” y ver qué conlleva dentro de ti.

Comparte en comentarios lo que te apetezca acerca del llanto.